La Universidad de Sevilla va a proporcionar un ordenador portátil a sus alumnos el próximo curso.  Será un portátil de última generación -esto es importante- y se entregará a 12000 nuevos alumnos a partir de noviembre. Con esta medida la US irá eliminando las aulas de informáctica de su campus en favor de la informatización directa de su clientela. Hasta aquí todo bien: una universidad que quiere avanzar en esa línea y que se ha organizado para conseguirlo.

Lo llamativo es el presupuesto de la operación: un millón y medio de euros, aproximadamente.  Hagamos las cuentas:  1.500.000 € dividido entre 12.000 ordenadores sale a 125 euros por ordenador.  ¡De última generación a noviembre de 2008!

Como en la US hay gente muy preparada y, salvo excepciones, matemáticos de mérito, dudo que hayan equivocado sus cuentas.  Por tanto, podemos convenir que 125 euros será el precio efectivo de cada ordenador o, dicho de otro modo, que un ordenador de última generación a  noviembre de 2008 -disculpen ustedes la reiteración retórica- cuesta 125 euros, llanamente.

¿Quieren hacer preguntas?.  Adelanto algunas: ¿cuanto cuesta algo similar en otras administraciones?, ¿con qué márgenes trabaja el mercado?, ¿es un precio de oferta un ordenador del año pasado a 599 euros en un supermercado?, ¿frente a la cadena de valor, cual es la cadena de derramas de un producto… la revolución de la logística ha mejorado esto?, ¿funcionan así todos los mercados?…  Seguro que se os ocurren miles más y mucho más interesantes.

Yo me quedo pensando sobre cuál será el precio real de las cosas y cuál la ética del mercado que nos lleva a respetarlo y hasta a defenderlo activamente con nuestros votos.  Apunto de momento que las rebajas de este año anuncian descuentos de hasta el 70% sobre el precio de las cosas y que, con el margen que les queda, los comerciantes pretenden paliar los efectos negativos de la bajada del consumo de los últimos meses.  Descontando un 70%… ¿cuál será el precio real de las cosas?.