Sinceramente, me ha sorprendido la vaina y me ha resultado desagradable la noticia. Siempre he sido algo ingenuo, pero desde luego no esperaba que en las cocinas más elevadas se usaran las técnicas de la más simple y barata alimentación industrial. Lo digo por lo de la ‘metilcelulosa’, también conocida como aditivo E-461, que usan en lo suyo los famosos hermanos Adriá. La usan y la venden, al parecer, para quien quiera seguir la estela de El Bulli en sus aventuras de cocinilla.
Esto de que los restaurantes de más prestigio, o popularidad, ya se verá, abandonen la sorpresa de los ingredientes más escogidos, la eficacia de las más elaboradas técnicas, y se amparen en los aditivos industriales para lograr que sus platos entren por el ojo, me alejará definitivamente de sus mesas y de sus abultadas facturas. Buscaré lo natural, naturalmente. Y si no, moriré en cualquier supermercado, a manos de sus comidas preparadas… con aditivos que también empiezan por E.
Por cierto, no sólo Ferran Adriá vende ‘metilcelulosa’, también lo hacen algunas farmacias bajo la marca Muciplazma, en cápsulas de 500mgs. Es un medicamente contra el estreñimiento, pero igual es más barato que el de la foto y también puede usarse en la cocina. Para ‘antes’, claro.



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